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El vino

“Hoy beberás conmigo en copa corta/ mi vino humilde, el que guardé yo mismo/ y con pez taponé en ánforas griegas,/… Yo sé que tú estás hecho a mejor vino: el cécubo, el caleno… No puedo yo en mis copas obsequiarte/ los caldos de las vides de Falerno…”

Así agradecía Horacio, el poeta romano, en su Oda 20, a Mecenas, los favores recibidos.  Gusta saber aquello que se relaciona con tan noble placer, el vino. Uno ha escuchado que las mejores tierras para eso del vino, son aquellas muy poco fértiles. Casi siempre, incapaces de permitir el cultivo de otra planta que no sea la viña y con un excelente drenaje natural. Anteayer oí, que las barricas de roble americano tienen más taninos en su madera, mayor riqueza de aromas, gracias a los grados de tostados de sus duelas. Que el roble francés es más poroso, más cremoso y mayor sabor a vainilla. Esta mañana supe, que las mejores viñas son las que están en las colinas más ventiladas, y a mayor altitud. Seguro que mañana escucharé, que para que el corcho pueda ser utilizado como tapón, deben transcurrir al menos 20 años, para que adquiera flexibilidad.

Gonzalo de Berceo, el de Los Milagros de Nuestra Señora, devoto él de la Gloriosa, manifestaba también su devoción por un vaso de buen vino. “Bien valdrá como creo, un vaso de bon vino”. Paco Gimeno me comentó que el vino tinto debe servirse a 16-18ºC. Para alcanzar dicha temperatura lo recomendable es conseguirlo de un modo gradual. Nada de meterlo caliente en el frigorífico. Una solución casera, dice Paco, es en una cubitera con agua del grifo y 4-6 cubitos de hielo, y sumergir la botella hasta el cuello durante 9 minutos, ya que la temperatura a la que se sirve el vino, es uno de los factores más importantes a la hora de degustarlo. Mi amigo Paco sabe mucho de esto, por eso y por otras cosas, yo me arrimo a él y aprendo cada día más.

“¿Vino? De lo mejor que se bebía en la ciudad. Venido de diversas partes: de Monviedro, de Luque, de Toro, de Madrigal, de San Martín y de otros muchos lugares; y tantos, que tengo la diferencia de los gustos y sabor en la boca, no tengo la diversidad de sus tierras en la memoria. Que harto es, que una vieja, como yo, en oliendo cualquiera vino, diga de dónde…”

No logro como La Celestina, detectar eso que llaman aromas. Paco, llegado de Santo Domingo de la Calzada,  me habló de unos primarios como de flores; otros secundarios, y por fin, esos que saben a torrefacto o a arcón de abuela. Yo, por más que me esfuerzo no lo consigo, y Paco, con buen criterio, perseverancia, perseverancia y, a oler mucho. Camina por el pueblo olisqueando el ambiente, que ya llegará lo que de carencia tienes. Mientras escuchamos estos sabios consejos, Dolores asiente con la cabeza y gustosa, sonríe. ¡Cualquiera le habla al tabernero Alonso, esto del aroma!

Y aquel maestro, don Benito,  en la puerta de la bodega de Sánchez, levantando la copa y mirando su grato contenido, exclamó: “Sé que me matas, pero te perdono.” Era uno de esos maestros que gustaba mandar a sus alumnos, en los años 50, a que el bodeguero le diera el encargo, y éste, con buen manejo, envolvía en papel de estraza, tan preciado recado.

Gusta a uno tomar la copa con los amigos. Hablar, que no faltarán palabras, que de este pilón manará todo aquello que nos afana y preocupa. Ricardo, que sabe de mis gustos, me obsequia y complace, a lo que le estoy agradecido. Hoy levanto la copa por él, lleva un buen año y le deseo suerte, felicidad, que también a ella, llegará por añadidura. Salud.

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4 comentarios el “El vino

  1. ¡Da gusto leer cosas así de bonitas y tan bien escritas! Siempre que veo algo relacionado con el vino, me acuerdo de ti…¡Le ha gustado mucho la mención!

  2. Placeres existen muchos , y entre ellos como no el de una buena copa de vino, ya sea blanco, tinto e incluso Rosado. Si a eso le sumas un poquito de morcón y un poquito lomo el placer deja de ser Terrenal y pasa a ser de otra Galaxia. Brindo por vosotros Fausti & Jose desde Madrid por alegrarnos los sentidos de la vista y del paladar con este maravilloso y entrañable blog.

  3. Tampoco está mal que se acompañe de un poco de queso o de las albóndigas caseras de Alonsito…

  4. Es mucho halago por parte de José pues puede que a uno le guste la historia del vino, pero de eso a ser experto hay un abismo. Son cosas del humor de José.

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